“El enfoque de Carlsen es más humano”

En conversación con el MI argentino Martín Labollita, el ajedrecista danés Peter Heine Nielsen recorre sus experiencias como entrenador de los últimos dos campeones mundiales de ajedrez, Magnus Carlsen y Vishy Anand.


Por Martín Labollita para Página12

El joven noruego Magnus Carlsen destronó en 2013 a quien había sido desde 2007 Campeón Mundial, Vishy Anand. Hace pocos días debió defender el título, nuevamente ante el Gran Maestro indio. Pero en toda gran hazaña, siempre hay –al menos– una persona que, desde la trastienda, tiene una importancia vital. No es siempre comentada la relevancia que tiene el entrenador para los ajedrecistas de alta competición. Ahora, si una misma persona entrenó a los últimos dos campeones mundiales, se puede dar por seguro que ese alguien debe hacer muy bien su trabajo.

Se trata, desde luego, de Peter Heine Nielsen, entrenador de Anand entre 2007 y 2013, y actual coach de Carlsen, que dejó de lado su propia carrera como jugador para dedicarse a lo que considera una profesión soñada. El Gran Maestro, cinco veces campeón de Dinamarca, cuenta que empezó a jugar al ajedrez a los 8 años, aunque recuerda que aprendió a mover las piezas algún tiempo antes de la mano de su padre. Sus primeros pasos fueron junto a dos amigos de su edad en clubes de ajedrez en su Holstebro natal, en un país que, según sus palabras, tenía un mayor desarrollo ajedrecístico que en la actualidad.

–En mis inicios, había cerca de diez mil jugadores “razonables”, mientras que hoy en día habrá cerca de mil. Pero al menos hay bastante ajedrez en las escuelas y, últimamente, gracias a la cercanía entre Noruega y Dinamarca, hay una gran atención por la gran carrera de Magnus Carlsen. Cuando salió campeón mundial, el año pasado, creo que estuve nueve veces en televisión en una semana. ¡Eso es más de lo que estuve en toda mi vida!

–Podría pensarse que entre esos jugadores “razonables” debía encontrarse el danés Bent Larsen, considerado el mejor jugador de la historia de su país, quien vivió sus últimos años en Argentina y a quien estuvo unido por una larga amistad.

–Lo que más recuerdo de él es su espíritu de lucha. Larsen me decía: “Con quien sea que juegues debes poner tanta presión como sea posible”. Incluso en sus últimos años mantuvo esta actitud. Mi tipo de juego es más bien sólido, por lo que ese estilo siempre me dio un poco de miedo. Pero Carlsen lo expresa a la perfección: con quien sea que juegue, él trata de meterle presión. Anand también juega a ganar; sin ir más lejos recientemente volvió a competir por el título mundial. Pero es en Carlsen donde veo más la actitud de Larsen. Por otro lado, es sabido que para un ajedrecista perder es en general un golpe psicológico muy grande; por eso siempre me asombró que para Larsen fuera como si dijera “bueno, hoy me tocó perder, pero mañana juego nuevamente, así que voy a intentar ganar otra vez”. Es una actitud muy práctica, pero muy difícil para mí. Sin embargo, si bien a Carlsen desde ya que lo afectan las derrotas, al día siguiente ya está listo para continuar luchando. Y eso es lo que realmente importa, recuperarte para la siguiente partida. Por ejemplo: en la partida Nakamura-Carlsen de Saint Louis, Carlsen logró ganar una partida completamente perdida. Para Nakamura, ése fue el final del torneo, no pudo sobreponerse y se derrumbó. En Carlsen uno siempre ve una disposición a la lucha.



–El armenio Levon Aronian parecía el jugador mejor preparado para retar a Carlsen por el título mundial. Pero presenciamos un Torneo de Candidatos con muchos errores donde, para sorpresa de muchos, Anand se impuso y logró ser nuevamente retador.

–Pocos esperaban que Anand resurgiera tan rápido; realmente tuvo mucha presión encima. Pero Carlsen fue siempre el favorito. Algunos opinan que a veces se aburre y eso lo lleva a perder partidas, como contra Caruana o Radjabov, en Memorial Gashimov, pero yo no estoy de acuerdo con esa idea. El es extremadamente bueno, mejor que el resto. Claro que comete errores y tiene cosas por mejorar de sus aperturas. Arriesga bastante y eso puede hacer que pierda partidas, pero son más las que gana y eso lo lleva a ganar los torneos.

–Cuando dice que Carlsen tiene cosas por mejorar, a más de uno puede parecerle llamativo. Algo curioso que sucede cuando uno chequea las partidas de Carlsen con los más fuertes programas de ajedrez es que la jugada que Magnus realiza en la partida no aparece entre las tres principales sugerencias de los módulos de análisis, pero cuando uno le “pregunta” al programa acerca de la jugada efectuada, parece terminar prefiriendo ésta. ¿Por qué cree que sucede esto? Esto también nos lleva a la cuestión de la comparación entre el humano y la máquina.

–Son juegos diferentes. Dicho de una manera simple, las computadoras hacen matemática, mientras que el enfoque de Carlsen es más humano. La máquina puede encontrar la que es la mejor jugada hablando objetivamente, pero Carlsen encuentra la jugada que es más fácil de llevar adelante, la que más presión pone sobre el rival. La computadora no puede decidir qué tan compleja es una posición. Muchas veces Carlsen juega seguro, sólido, pero manteniendo presión.

–¿Qué diferencia encuentra entre haber entrenado a Anand y a Carlsen?

–Anand busca jugar variantes al filo de la teoría y quiere poner presión inmediatamente, mientras que Carlsen se siente contento con una posición razonable. También hay que mencionar que en su preparación Magnus hace mucha actividad deportiva.

–¿Y cuál cree que es la razón principal por la cual Carlsen es hoy el mejor?

–Yo creo que tiene que ver con la manera en la que siente el ajedrez. Su intuición es realmente fantástica, comete muy pocos errores en sus partidas y esto realmente marca una diferencia con los demás. Parece trivial, pero no lo es. Si uno mira sus partidas, ve que ganó muchos finales. Eso tiene que ver con que descartó las tablas y continuó el juego; muchas partidas las ganó creando “algo” desde la nada, y eso es realmente complejo. El tiene mucho de autodidacta y va aprendiendo de sus propias partidas y el análisis posterior. Creo que la clave es que rompió con muchos dogmas, parece decir “uno puede hacerlo a su manera”. Tanto dentro como fuera del tablero. Por ejemplo, en el match no llevó entrenador ni cocinero; sólo entrenaba on line, no llevó a nadie allá, lo que a la gente le pareció muy extraño.

–¿Cuál considera que es su mejor partida como jugador y cuál como entrenador?

–Puedo decir que le gané a Magnus, ¡aunque él tenía sólo 14 años! Pero él ya era bastante fuerte en esa época, así que creo que es una gran candidata. En cuanto a Anand, estoy muy orgulloso de la partida 12 contra Topalov, en Sofía (2010). Teníamos problemas con las piezas negras, y con el equipo de analistas de Anand logramos armarle en un día y medio un nuevo repertorio, gracias al cual pudo imponerse de manera admirable. Creo que con esa partida hicimos un gran trabajo en equipo. Con Magnus no tenemos tanto trabajo de preparación de apertura; él sólo trata de conseguir buenas posiciones para jugar, mientras que con Anand el enfoque era más concreto.

–¿Cuáles son tus planes para los próximos años?

–Por ahora no me veo jugando; la verdad es que estoy realmente feliz. Ser el entrenador de Magnus es una especie de trabajo soñado para mí. También fue un trabajo de ensueño ser el entrenador de Anand. Ha sido realmente interesante trabajar con los dos mejores jugadores del mundo, me siento muy afortunado al respecto. Así que de momento no tengo ninguna ambición por mi parte como jugador. Quizá me gustaría representar al equipo nacional en el futuro, pero ahora estoy concentrado en entrenar a Magnus, el mejor jugador de la actualidad.

* Maestro Internacional.


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