De escaques y revoluciones

Un 14 de junio, pero de 1928 nacía en Rosario, Ernesto “Che” Guevara. En esta ocasión, decidimos recordarlo a través de una actividad tan significativa como menos conocida, tan ejercitada pero a la vez menos difundida sobre su biografía. Las batallas que presentó el “Che” no acabaron en Cuba; pieza fundamental en la Revolución, también libró su lucha en el tablero. Una serie de aspectos de la vida ajedrecística de Ernesto Guevara.

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Por  MF Ariel Tokman

De la existencia de un país llamado Cuba se enteró por un torneo de ajedrez. Fue gracias a la visita del mismo José Raúl Capablanca con motivo de un torneo en Buenos Aires en 1939. Llegó a jugar el torneo inter-facultades de la UBA para el equipo de Medicina e incluso estuvo asociado al Club Argentino de Ajedrez. Tuvo buenas amistades con grandes maestros y nunca cesó en la práctica de torneos. Ya en la comandancia de la isla socialista fue uno de los principales impulsores del juego-ciencia. Pieza clave de la Revolución Cubana, Ernesto Guevara vivenció fuertes acercamientos con el mundo del ajedrez.

La biografía del Che está atravesada por recuerdos ajedrecísticos. La práctica trebejista se remonta desde pequeño, jugando por cuenta propia u observando jugar a estrellas del ajedrez, en bares y confiterías del centro porteño. En una época en la que Argentina supo referenciar mundialmente excelentes jugadores de ajedrez, movimiento social e histórico encabezado sin dudas por Miguel Najdorf, el Che fue también un apasionado por el juego. Es posible encontrar partidas suyas en bases de datos, así como un gran arco de fotos meditando ante el tablero. Dicha pasión también la llevó en su diario de motocicleta a Cuba.

Sin título15Del mismo modo en que en la Rusia zarista y pre-revolucionaria la práctica del ajedrez era minoritaria, tampoco en Cuba existía una experiencia cultural instalada de jugar ajedrez, a pesar de grandes excepciones como las de Capablanca. Fue con la consolidación de la revolución que Cuba hizo despegar un movimiento cultural signado por la intensa práctica del juego. El Che resultó uno de los principales contribuyentes en dicho proceso social, sabiendo aprovechar el caldo de cultivo que Capablanca había generado. La promoción y difusión del juego-ciencia, de la “gimnasia de la mente”, como solía decirle Lenin, ha resultado tan acelerada en la isla caribeña que se demuestra hasta nuestros días, no sólo por la excelente calidad de jugadores, sino también por la exacerbación de su juego a nivel de la sociedad en general. Quien haya tenido la posibilidad de visitar Cuba habrá notado que en calles y en plazas la gente se la pasa con un tablero buscando contrincantes por ahí. En este enorme impulso cultural ajedrecístico, del cual Ernesto Guevara fue un engranaje clave, la creación en el año 1962 del ´Abierto Internacional Capablanca In Memoriam´ fue una expresión más de una política de Estado cuyo horizonte contemplaba la institucionalización del juego.

Historias del Che y el ajedrez sobran. En 1962, año inaugural del Capablanca, el propio Miguel Najdorf condecoraba el Memorial con su participación. En el marco del torneo, en una sesión de simultáneas que brindó “el viejo” Najdorf, el Che decidió enfrentarlo en una partida a la ciega. La historia cuenta que Najdorf decidió ofrecerle tablas rápidas al revolucionario. Para sorpresa del ajedrecista, el Che le contestó que no, “que no aceparía unas tablas diplomáticas”, por lo que obligó a Najdorf a seguir en carrera. Jugadas más tarde la posición se emparentó aún más, lo que impulsó que Miguel vuelva a ofrecer las tablas, esta vez con la aceptación del Che.

Fue en el contexto de la inauguración del torneo cubano en donde el revolucionario declaró: “En este momento de confrontaciones mundiales que se deben a sistemas ideológicos muy distintos, el Ajedrez puede y es capaz de aglutinar a gentes de países con sistemas políticos diferentes”.

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Una de las fotos más famosas de Guevara con el ajedrez, ocurrió en 1964, mientras observaba una partida de Héctor Rosetto contra el maestro local Silvino García.

En la fotografía, se observa al Che siguiendo con total atención una de las jugadas decisivas de aquel duelo.

CHE GUEVARA
Acevedo, Armando- Guevara, Ernesto Camaguey-1964 Juegan negras.

Rosetto contará después que en aquel encuentro, Guevara le había manifestado su simpatía, tras recordarle las famosas partidas rápidas que el quíntuple campeón nacional jugaba en la Confitería Rex de la Avenida Corrientes, donde el entonces joven Ernesto, disfrutaba del espectáculo.

Ese mismo año ‘64, el Che disputó una partida que quedó registrada en bases de datos. Luego de la jugada 14 de las blancas, arribaron a la siguiente posición, en donde el comunista argentino juega con piezas negras.

Las blancas acaban de mover su caballo a la casilla d5, amenazando a la dama, y obligando a las negras a tomar una decisión importante. Como decía el fuerte jugador de origen ruso Savielly Tartakower, “en Ajedrez, el vencedor es quien hace la siguiente jugada al último error”, ¿Qué habrá contestado el Che? (Ver diagrama)

Postales ajedrecísticas de Guevara

De la siguiente partida se posee un registro histórico pero no se conserva el nombre de su rival. Quedó atesorada en el tiempo no sólo por el hecho de que sea el Che quien conduce las piezas blancas, sino también por su calidad ajedrecística. Fue jugada en la capital de Cuba, y su encanto radica en las sucesivas transformaciones de quién lleva la iniciativa. Una verdadera metáfora de cosas que suceden más allá del ajedrez.
En su análisis es posible encontrar algunos de los elementos tácticos y estratégicos del pensamiento ajedrecístico del Che. Como alguna vez dijo Garry Kasparov, el mejor de la historia: “Veo en la lucha ajedrecística un modelo pasmosamente exacto de la vida humana, con su trajín diario, sus crisis y sus incesantes altibajos.”


Partidas del Che

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