Mikhail Tal, genio y figura

La fascinación que las partidas de “Misha” Tal ejercen aún hoy sobre todos aquellos admiradores del juego sin compromiso ni temores, no dejan dudas acerca de que su legado, en forma de sacrificios y variantes espectaculares y sorprendentes, forma parte de la historia grande de nuestro juego. Repasando sus jugadas y deleitándose con su desbordante inventiva, podemos seguir descubriendo de qué manera se puede jugar siempre sobre el filo de la navaja y alcanzar, a puro talento y genialidad, la máxima expresión de la belleza en el tablero.

Por Horacio R. Olivera

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Mikhail Nejemievich Tal nació en Riga, Letonia, el 9 de noviembre de 1936. Ya durante sus primeros años de vida, los padres observaron que el niño no era un niño cualquier: ya con poco más de tres años sabía leer y escribir a la perfección, leía vorazmente cuanto material literario se ponía a su alcance y resolvía sin mayor esfuerzo problemas matemáticos. Estaban en presencia de un genio. El ajedrez llegó a su vida de la mano de su padre y a los trece años competía con éxito en su ciudad natal, ganando el Campeonato de Letonia a los diecisiete. Pero a los veinte alcanzaría, ante el asombro generalizado, la hazaña de conquistar el Campeonato Soviético de 1957, por sobre los consagrados Keres y Bronstein. Y al año siguiente repetirá la hazaña en el mismo torneo (considerado en esas épocas el más fuerte del mundo, campeonato mundial aparte), confirmando definitivamente su condición de jugador de élite.

mikhail_tal_1962Para comprender acabadamente la sorpresa del mundo ajedrecístico, hay que situarse en el contexto: en los años ’50 el promedio de edad de los mejores jugadores del mundo rondaba los treinta años o más, a diferencia de lo que ocurre en la actualidad, donde las edades son sensiblemente menores y varios de los más destacados orillan solamente los veinte. Por lo tanto, la actuación de Tal resaltaba aún más en vista de su, para esos tiempos, “corta” edad. Curiosamente, en el otro lado del mundo y por esos mismos tiempos, avanzaba con sus proezas en el tablero otro pequeño genio, unos años menor que él: Bobby Fischer.

Otro factor, aparte de su juventud, contribuía al inicio de la construcción del aura de leyenda que alcanzó todavía en vida y que envuelve aún hoy su recuerdo: su estilo espectacular. El juego brillante, no especulativo, arriesgado y avasallante de este genio del tablero, no reconocía antecedentes en la arena magistral de tan alto nivel (excepción hecha probablemente de su compatriota Nezhmetdinov, un excepcional jugador de ataque, que sin embargo no alcanzó grandes logros deportivos). En casi todas las partidas de Tal campeaban la tensión combinativa y los sacrificios espectaculares, algunos de ellos cierta y objetivamente incorrectos, pero que infundían a su juego, más allá de los resultados, una vivacidad única y que lo convirtieron en un verdadero ídolo de la comunidad ajedrecística.

Tras haberse impuesto con autoridad en el Interzonal de Portoroz 1959 y en el Torneo de Candidatos en Yugoslavia ese mismo año, alcanzando la cima luego de una seguidilla de triunfos y puestos destacados en todo torneo en el que participara, llegó la hora de desafiar al campeón del mundo, el padre de la escuela soviética de ajedrez, el venerado Mikhail Botvinnik.

1960
Tal vs. Botvinnik, 1960

Pese a los triunfos de Tal y al arrollador empuje de su juego, Botvinnik aparecía, a priori, como el gran favorito del match, que tuvo lugar en Moscú en Marzo de 1960. Pero el riguense no se arredró ante su tan encumbrado rival, llevó al campeón a posiciones que no eran de su gusto, tomó la delantera desde el principio y obtuvo finalmente un claro triunfo por 12,5 a 8,5. Ante la algarabía general, se había coronado, muy merecidamente, un nuevo campeón del mundo, el más joven de la historia hasta ese momento.

Sin embargo, más allá del tablero, acosaban a Misha cuestiones extra ajedrecísticas, con las que debió lidiar toda su vida. Su salud, frágil por naturaleza (padecía un crónico problema renal), empeoraba por momentos e incluso en varias ocasiones le obligó a abandonar algún torneo, o jugar desde la cama de un hospital. A esto se sumaban sus adicciones incontroladas, como el tabaquismo (fumaba más de dos paquetes de cigarrillos diarios) y su desmedida afición por la bebida. La pérdida del título en el match revancha contra Botvinnik, solamente un año después de haberlo conseguido, tuvo que ver con estos problemas de salud y de excesos, como así también con la enorme capacidad de recuperación del “Patriarca del ajedrez soviético”, quien, según comentó posteriormente, se preparó en detalle para el segundo match y logró adaptar su juego para enfrentar con éxito el diabólico estilo de su rival.

bobby-fischer-tal1Tal, no obstante haber perdido el título que ostentara tan efímeramente, se encontraba en plenitud y, sobreponiéndose a sus constantes problemas renales,  sus éxitos continuaron “in crescendo”. Ganó, entre otras actuaciones muy destacadas, los fuertes torneos de Bled 1961, Reykjavik 1964, Palma de Mallorca 1966, Campeonato soviético 1972, Tallin 1973 y el Interzonal  de Riga 1979. Con la permanente intención de intentar alcanzar nuevamente la corona mundial, continuó compitiendo en los ciclos de Candidatura, siendo finalista en 1965, semifinalista en 1968 y alcanzando los cuartos de final en 1979. Sin embargo, no logró volver a consagrarse retador, no obstante haber estado muy cerca de conseguirlo.

Extraordinario jugador de ritmo rápido (blitz), fue campeón del primer Campeonato Mundial de la modalidad en 1988. En los últimos años de su vida su estrella ajedrecística declinó, pero aún así se mantuvo activo ante el tablero hasta poco antes de su fallecimiento.

Reconocido como un “fanático” de nuestro juego, una de las más conocidas frases de Misha es la respuesta a una pregunta que, en tono de broma,  un periodista le formuló, inquiriéndole sobre qué haría si se prohibiera el ajedrez, a lo que el letón contestó “Sería contrabandista”.

Mikhail Tal hizo época en la historia del ajedrez. Su juego y sus ideas creativas marcaron a fuego a toda su generación y muchas de sus partidas, y sobre todo de sus combinaciones, aún hoy son reproducidas (y también, por qué no, discutidas) por cientos y cientos de ajedrecistas de todo el mundo. satranc-dunyasinin-sihirbazi-mihail-nehemyevic-tal_780x499-plbdvy2rv3La originalidad de su concepción ajedrecística tal vez pueda resumirse en la siguiente frase,  en la que se refiere a las frecuentes entregas de material que registran sus partidas: “Hay tres clases de sacrificios. Los buenos, los malos y los míos”

Igual que su juego, fue un hombre de carácter jovial y alegre, que supo ganarse la amistad de gran cantidad de personas en sus viajes por el mundo y, con justicia, logró un sitial de privilegio en la galería de los grandes del ajedrez de todos los tiempos.

Murió en Moscú, el 28 de Junio de 1992.


Pueden ver todas sus partidas ingresando al siguiente link


Partidas destacadas del Mago de Riga

 

Mikhail Tal, genio y figura
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