Herman Pilnik, el trotamundos

Un jugador de extraordinaria fuerza, nacido en Alemania pero formado en Argentina, fue Herman Pilnik, a quien recordamos con esta nota donde se recorre su carrera, sus logros, sus mejores victorias, y su recorrido mundano, que terminó temprano, a los 67 años, en Caracas, Venezuela.

Por Sergio Negri y Enrique Arguiñariz

Herman Pilnik (German Pilnik,[1][2] como sería su nombre tras adoptar la ciudadanía argentina), vino al país bastante antes respecto del momento en que se jugó el Torneo de las Naciones de Buenos Aires de 1939, cuando se quedaron Najdorf entre tantos otros, por lo que suele ser identificado con esa cohorte de ajedrecistas que debieron quedarse aquí en circunstancias tan extremas. Pero no fue así.

En realidad, este ajedrecista, nacido en Stuttgart el 8 de enero de 1914, arribó a nuestro país el 2 de abril de 1930, a la temprana edad de dieciséis años. Si bien ya había sido campeón de ajedrez en su ciudad natal un año antes, su formación ajedrecística debe ser considera “Made in Argentina”.

Oscar Panno lo tiene conceptuado como un bohemio que llegó al título de gran maestro no tanto como producto de un profundo estudio del juego, sino más bien como fruto de un notable talento natural, especialmente para el juego táctico. Fue uno de los pocos “profesionales” que tuvo el ajedrez argentino en aquellos años, ya que obtenía su sustento diario participando en magistrales en distintas partes del mundo. Y se ayudaba, también, con sus éxitos en partidas de póker. Las pasiones de Pilnik pasaban por el ajedrez, el póker y las mujeres. Teniendo todo esto, poco le importaba atesorar ningún tipo de bienes materiales. Sólo esperaba tener lo necesario para vivir el día a día.

Ya en el Torneo Mayor de 1935 se lo ve a Pilnik ocupando el octavo lugar, bajando un lugar en la edición siguiente (triunfos de Pléci y Guimard, respectivamente). En 1937 es duodécimo; en 1938 decimotercero y en 1939 es sexto. Sin embargo no llegó a tener el nivel necesario como para participar en esos años de la instancia de selección que se hizo a la hora de definir el conjunto argentino en la competencia olímpica en la que fuimos locales.

Su consagración ajedrecística se produjo en el fuerte Magistral de la  Sociedad Hebraica Argentina de 1941, donde obtuvo el tercer puesto, detrás de Frydman y Ståhlberg, y precediendo a Feigins y Czerniak, entre otros. Con su premio de $ 150 en el bolsillo, reafirmó una decisión para toda la vida: de allí en más, se convertiría en un ajedrecista profesional.

Ese mismo año jugó el Torneo Mayor, competencia de la que saldría el desafiante al campeón argentino de entonces, Carlos Guimard. El torneo lo ganó el lituano Luckis y Pilnik quedó tercero en forma compartida.

En marzo de 1942 jugó en el V Torneo  Internacional de la Ciudad de Mar del Plata, que significó un nuevo e importante escalón en la carrera de este joven de 28 años: obtuvo el segundo puesto en un certamen donde jugaron prácticamente todos los maestros nacionales y extranjeros que residían en nuestro país (con la excepción de Julio Bolbochán). Triunfó Najdorf siendo Pilnik y Ståhlberg escoltas a sólo media unidad. Y Pilnik pudo darse el gusto de vencerlos allí a ambos.[3]

En diciembre de ese año el alemán-argentino se alza con el Torneo Mayor, el que obtiene de forma invicta. Gracias a ese éxito, y como la FADA había cambiado el reglamento por lo que para ser campeón argentino no habría de ser necesario desafiar al titular vigente, Pilnik se consagra por vez primera, y no sería la única campeón nacional.

Es que lo volverá a ser en 1945 (en 1944 fue subcampeón de Rossetto), de nuevo en condición de imbatido; y en 1958, delante de Panno, Redolfi y Sanguineti, cuando se despide de esta clase de competencias. Además, tuvo las siguientes colocaciones en ella: 1946, subcampeón (de Julio Bolbochán); 1947, tercero (detrás de Rossetto y Luckis), y 1953 noveno.

Su mayor logro a nivel mundial se verificó en 1945 cuando tras varias peripecias para llegar a Hollywood a disputar el primer campeonato panamericano, pese a llegar tarde, y convaleciente de un accidente automotor, termina ocupando el tercer puesto en el detrás de Reshevsky y Fine; y delante de varias figuras regionales, incluidos Rossetto, Horowitz y Kashdan. En 1948, en la ciudad de New York, Fine gana un importante torneo delante de Najdorf y allí Pilnik finaliza en un buen tercer puesto compartido con el excampeón mundial Euwe, delante de varias figuras locales, entre las que se destacan Horowitz, Kashdan y Bisguier.

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En los años 50 se lo ve jugando varias pruebas en Europa. En 1950 en Bled es segundo de Najdorf  anticipándose a O´Kelly, Fuderer e Ivkov (¡Tartakower último!) y empatar el sexto lugar con el excampeón mundial Euwe en el fortísimo torneo de Ámsterdam, ganado por Najdorf, delante de Reshevsky, Ståhlberg y Gligorić. Es muy destacado su triunfo en Belgrado en 1952, delante de muchas de las figuras locales, como Fuderer, Milić, Matanović, Pirc y otros notables de países vecinos, como el belga O´Kelly, el sueco Stoltz y el histórico ruso-alemán Bogoljubow. Entre tantas otras pruebas europeas que lo tuvieron de protagonista, de punta a punta del continente, lo vemos ganar en Beverwijk Hoogovens, Países Bajos, en 1951 delante de O´Kelly, Rossolimo y Donner. En Budapest, al año siguiente, cuando se verifica el triunfo de Keres delante de Géler, Smyslov, Botvínnik y Ståhlberg, Pilnik es séptimo, compartido con Petrósian, y antes de Benkö, O´Kelly, Barcza y Golombek, entre otros.

Eran años luminosos por los que Pilnik obtuvo de la FIDE en 1950 el título de Maestro Internacional y sólo dos años más tarde el de Gran Maestro, por lo que fue el segundo de los argentinos en obtenerlo en la historia tras Najdorf y a la par de Eliskases.

Regresando al país, en Mar del Plata en 1953 es sexto, cuando vence Gligorić delante de Najdorf, Julio Bolbochán y su compatriota Trifunović; al año siguiente es tercero compartido con Guimard, a uno de Panno y medio de Najdorf; en 1955 séptimo (triunfo de Ivkov), y en 1958 quinto (gana Larsen).

En ese 1954 es parte del elenco argentino que desafía a la URSS en Buenos Aires, enfrentando a Petrósian con quien empata tres partidas perdiendo la restante. También participa del segundo Zonal Sudamericano disputado en las ciudades de Mar del Plata y de Buenos Aires, quedará tercero, detrás de Panno y de Najdorf y antes de Guimard, Eliskases, Rossetto, Sanguineti y tantos otros.  Y en su itinerante derrotero, siempre en 1954 regresa a Belgrado donde sale quinto, empatado con Gligorić, en la competencia en la que se impone Bronstein delante de Matanović, Trifunović, Ivkov y Petrósian.

Por su actuación en el Zonal, accede al fortísimo Interzonal de Gotemburgo de 1955, en el que Bronstein es el vencedor, siendo segundo Keres y tercero el argentino Panno; Pilnik queda muy bien, igualando la séptima colocación con Spassky y Filip, anticipándose a Najdorf, Pachman, Guimard, Unzicker, Bisguier y Ståhlberg.  En 1955 organiza el Club Argentino de Ajedrez de Buenos Aires un importante torneo, en el que se impone Ivkov delante de Gligorić, quedando Pilnik tercero, anticipándose a Szabó, Pachman, Rossetto, Bisguier y Panno.

La senda ascendente en pos del campeonato mundial se interrumpe con su última posición en el Torneo de Candidatos disputado en Ámsterdam en 1956, ganado por Smyslov delante de Keres. Con todo, en ese año Pilnik estaba entre los mejores ocho que aspiraban al título que tenía Botvínnik. En ese mismo año es segundo de Ståhlberg en Hoogovens (el año anterior había tenido aquí un discreto desempeño al finalizar antepenúltimo, posición que repetirá siempre en Hoogovens en 1957; y compartirá la penúltima en 1958 en una prueba que siempre lo tuvo en cuenta) y en Praga empata la quinta colocación en un torneo ganado por Filip delante de Ragozin, Pachman  y el mítico Flohr.

Como lo suyo era un ir y venir por el mundo, se lo ve a Pilnik en 1957 jugando un match en la capital islandesa contra el local Ólaffson, el que pierde ajustadamente por 4,5 a 3,5. En ese mismo país juega en Hafnarfirdi un torneo con el propio Ólaffson y el húngaro Benkö (quien luego de esta participación se exiliaría en los EEUU).

Es un principal protagonista de lo mejor del olimpismo argentino, ya que está ininterrumpidamente en los Juegos de 1950 a 1958, por lo que es, en la faz colectiva, triple vicecampeón y es colaborador de la medalla de bronce en la última competencia que lo tuvo de partícipe. En Moscú´56, Argentina se ubicó en cuarta posición, es decir que esa fue la menor posición que tuvo la su país en los equipos en los que jugó Pilnik.

En lo individual, disputa 59 partidas en Olimpíadas, ganando 27, empatando 23 (incluyendo tablas con Smyslov, Géler, Reshevsky, Bisguier, Unzicker y Gligorić) y perdiendo 9, con lo que su rendimiento general es de un excelente 65,3%. Además, en el debut en 1950 obtuvo la medalla de oro al mejor desempeño individual como primer suplente, logrando el 75% de los puntos. En su despedida en Münich accederá al primer tablero de la delegación argentina por primera y única vez en la historia.

Posteriormente Pilnik se habrá de radicar por varios años en Chile donde juega diversas competencias magistrales y campeonatos nacionales, sin que pudiera consagrarse, pese a su poderío, campeón trasandino.[4] Lo más relevante en ese país es su presencia en el II Torneo Internacional disputado en Santiago en 1959, que es ganado por  Pachman e Ivkov, en el que queda tercero a un punto de los vencedores, y delante de Sanguineti, Bobby Fischer , Letelier y varios valores locales, además del brasileño Souza Mendez.

En Mar del Plata, en ese mismo año, cuando triunfaron Najdorf y Pachman delante de Fischer e Ivkov, Pilnik ocupa una discreta undécima posición (entre 15 participantes). Y en Lima es tercero compartido con Sanguineti y el local Sumar, a un punto de los vencedores, Pachman e Ivkov. Muchos años más tarde, regresa a La Serena, Chile, cuando en 1972 se hace un torneo que gana el soviético Savon, siendo Pilnik segundo delante de Rossetto y varias figuras locales (entre ellas Letelier).

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En Beverwijk,1963

Regresaría a la Argentina, donde en 1962 retorna a la competencia de Mar del Plata, empatando el noveno lugar con Panno, cuando gana Polugaevsky con dos de ventaja respecto de Smyslov y Szabó. En 1963 se lo ve de vuelta en su preferida competencia de Hoogovens,[5] en los Países Bajos, cuando gana el local Donner delante del soviético Bronstein quedando Pilnik en un excelente tercer lugar compartido con Parma e Ivkov, delante de Matanović, Aberbakh, Ståhlberg, Trifunović, Robatsch, Pirc.

Queda octavo con Filip en el torneo de Buenos Aires de 1964, cuando gana Keres delante de Petrósian. Y al año siguiente, al verse triunfar a Najdorf delante de Stein, Averbakh, Panno, Julio Bolbochán y el norteamericano Benkö, Pilnik es duodécimo entre dieciséis participantes.  En ese 1965 en Mar del Plata, al verse triunfar a Najdorf delante de los soviéticos Stein y Averbakh, Pilnik es duodécimo entre dieciséis, y se lo aprecia bastante después, en 1971, en la misma localidad, ocupando el octavo lugar empatado con Mecking, en la competencia que gana Polugaesvsky delante de Panno y Savon.  En 1970 en un suizo jugado en Buenos Aires, ganado por Quinteros, Pilnik queda a un punto, empatando el cuarto lugar.

Sus últimas actuaciones internacionales fueron en torneos abiertos en los EEUU: en 1973 en Norristown, donde alcanza el liderazgo con Parma, Biyiasas y Rogoff (con 7,5 en 11) y en Lone Pine, cuando completa el 50% de los puntos.

En los últimos años de su vida se radica en Venezuela. En su capital, en Caracas, se dedica a la docencia ajedrecística, la que ejerció en la Escuela Militar, hallando la muerte el 12 de noviembre de 1981, a la edad de 67 años.

Para Chessmetrics el mejor momento de Pilnik fue entre los meses de  mayo y juniyo de 1945 cuando era el jugador N° 12 del mundo.[6] En agosto de ese año alcanzó un ranking de 2.670 puntos  que se eleva a espectaculares 2.722 en por su perfomance en el torneo de Mar del Plata de 1944, en el que se impuso junto a Najdorf delante de Michel, Guimard, Ståhlberg, Maderna y Rossetto.

Pilnik nació en Alemania; se nacionalizó argentino; vivió en Chile; murió en Venezuela; estuvo en los 50 por muchos meses radicado en Europa jugando en puntos tan extremos de ese continente como Yugoslavia e Islandia. Pilnik fue un trotamundos del ajedrez que supo, como pocos, vivir la vida.[7]

 


[1] Este documento corresponde al perfil trazado a este jugador en el segundo volumen de la colección Historia del ajedrez olímpico argentino que lleva por título La generación plateada (1950-1976), de autoría de Sergio E. Negri y Enrique Arguiñariz, en proceso de edición en la Imprenta del Congreso de la Nación.

[2] Al menos en una documentación oficial (visa emitida en 1945 por los por entonces Estados Unidos do Brasil, aparece el nombre German sin acentuación).

[3] Se puede decir al respecto que, terminado el Interzonal de Gotemburgo´55, el Agregado Comercial de la Embajada Argentina invitó a cenar a los cuatro argentinos participantes (Najdorf, Pilnik, Guimard y Panno). Najdorf, lastimado en su ego, se quejó de que Pilnik lo antecediera, por lo que se clasificó para el Torneo Candidatura cuando él había quedado eliminado (por primera vez en su historial). “Lo que yo no me explico y no me puedo perdonar es que este chambón se haya clasificado y yo no, porque usted sabe señor embajador, que yo lo tengo 18 a 0.” Pilnik, que era un tipo tranquilo pero irónico, le contestó a un Najdorf enrojecido por la ira: “No Miguel, hay un error, fueron 18 a 2, y esos dos fueron premios de belleza”. Una de esas dos partidas que lo tuvieron a Pilnik de vencedor es la proptagonizada en este Torneo de Mar del Plata de 1942.

[4] En el completo libro de Jarpa Guiñez sobre el ajedrez trasandino, citado en la bibliografía, se puntualiza que Pilnik llegó a jugar tres campeonatos de Chile aunque, increíblemente, no ganó ninguno de ellos (fue segundo en 1961 y 1965 y tercero en 1962). En 1965 será invitado al Torneo Magistral Fraternidad de los Pueblos, que es ganado por el excampeón mundial Smyslov delante del también soviético Géler, siendo tercero Foguelman, a sólo un punto del vencedor, siendo cuarto el peruano Quiñones y quintos Letelier y Pilnik. Regresa a Buenos Aires en 1969, en un paso previo, y muy breve, antes de du destino final caraqueño. En ese reingreso al país de adopción se lo ve jugando para la Argentina contra Chile, su anterior destino, en sendos matches jugados en Mendoza y en Santiago donde los nuestros se imponen en el global claramente ante los trasandinos. El maestro Letelier, en un número de  la revista Ajedrez Magistral de 1981, hace una semblanza de Pilnik en la que, además de su aporte  ajedrecístico a Chile, destaca el hecho de que allí conformó una familia, al decir: “El día 12 de noviembre  falleció en Caracas Herman  Pilnik, gran maestro del tablero, que por haber vivido en nuestro país por diez años en matrimonio con chilena y con descendientes chilenos, lo sentimos en cierto modo como parte integrante del ajedrez nacional…” “Ese año (se refiere a 1959) se radica en nuestra capital, donde contrae nuevo matrimonio con una dama chilena. Durante la década que sigue sus actuaciones internacionales son muy escasas. Interviene en tres campeonatos nacionales y curiosamente no llega a ganar ninguno de ellos, no obstante haber consenso unánime de que era el más fuerte ajedrecista residente en el país.”.

[5] Esa prueba se llamó Hoogovens hasta 1999 y ulteriormente se la conoce como Torneo Corus, que es uno de los más importantes del mundo. Se juega en la localidad holandesa de Wijk aan Zee. Allí se impusieron, entre otros, el actual campeón del mundo Carlsen y los anteriores: Anand, Topálov, Kaspárov, Kárpov, Spassky, Petrósian, Botvínnik y Tal.

[6] Sólo lo precedían a Pilnik por entonces los siguientes jugadores: Botvínnik; Alekhine; Najdorf; Keres; Smyslov; Makogonov; Ståhlberg; Boleslavsky; Flohr; Tolush, y Kótov. Después del argentino aparecen, entre tantos otros: Bogoljubow; Mikenas; Lilienthal; Ragozin. El de mayo de 1945 es un ranking especialmente significativo para los argentinos, que en los primeros 30 tienen nada menos que  ocho jugadores que estaban jugando en el país por entonces. A Najdorf, Ståhlberg y Pilnik, cabriá agregar, Michel (el 17 del mundo); Julio Bolbochán (estaba 20); Pelikán (26); Rossetto (29), y Guimard (30). ¡Impresionante!

[7] Sobre la trayectoria de este jugador, en particular en la primera etapa de su vida, se puede consultar el cuidadoso trabajo de Morgado que tiene a Pilnik en el centro de la mirada, citado en la bibliografía.

Herman Pilnik, el trotamundos
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