Raimundo García, el olímpico excampeón argentino y su vigencia a la hora de los sueños y de la sabiduría

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Texto incluido en el segundo tomo de la colección Historia del Ajedrez Olímpico Argentino, correspondiente al periodo 1950-1976 (La generación plateada), de Sergio E. Negri y Enrique J. Arguiñariz, Senado de la Nación, en proceso de edición.

Raimundo García nació en la ciudad de Buenos Aires el 27 de mayo de 1936. Se inició en el ajedrez desde niño, con un grupo de amigos que intercalaban partidos de fútbol callejeros con partidas de ajedrez disputadas en el umbral de una farmacia de barrio, cuyo dueño les había enseñado las reglas del juego. Estaba ubicada en la esquina de las calles Republiquetas (hoy Crisólogo Larralde) y Superí, y uno de ellos, en  esas tardes de trebejos también alcanzó la celebridad, aunque en otro arte: el notable cineasta Juan Carlos Desanzo.

Horacio Albert, Samuel Schweber, Raimundo Garcia, Jaime Emma. Campeonato Juvenil Argentino, a mediados de la década de 1950.

Más tarde, ya adolescente y en la búsqueda de competencias más exigentes, se asoció al Club Jaque Mate, del barrio de Constitución, al que representó por catorce años, no dudando en hacer largos recorridos originalmente en tranvía para llegar hasta él desde su alejado barrio de Saavedra. Mucho tiempo después se sumaría al Club Argentino de Ajedrez, al que representó por más de 40 años. 

La primera vez que llega a la final del campeonato argentino mayor es en 1958, cuando lidera la segunda mitad de la tabla de posiciones. El salto lo daría en 1962 al quedar en la cuarta posición, y otro empujón más pronunciado lo daría en 1963 cuando se consagra campeón en una dramática definición ante Schweber.[1]

En 1964 es tercero; en 1966 séptimo; en la fortísima edición de 1967 es quinto; en 1968 vuelve a ser séptimo; en 1970, algo inesperadamente, pierde el desempate por el primer lugar con Juárez; en 1972 es de nuevo escolta, ahora de Rossetto; en 1973 es tercero; en 1974 es sexto; para ya bajar mucho su perfomance en 1975 cuando queda 12°.  

Regresa en 1980 con un buen décimo lugar, pero ya eran otros los nombres que habrían de prevalecer en los campeonatos nacionales de los que mucho tiempo resultó un gran animador, además de en una ocasión campeón. No obstante, en el 2002, en tiempos en que se emplea la modalidad de sistema suizo, queda en el 22° lugar y, aún más recientemente, en la edición de 2010, ocupa un excelente octavo puesto, entre 54 participantes, a sólo un punto del vencedor.

De sus años mejores se lo vio en 1962 como cómodo triunfador del campeonato latinoamericano que se disputa en Mar del Plata, en el que relega a Foguelman, Rubinstein, Schweber, Wexler y varias otras figuras regionales (incluido el veterano lituano-argentino Luckis).

El título de Maestro Internacional lo obtuvo en el muy exigente Magistral de Buenos Aires´64 ganado por Keres, quien lo hizo delante del por entonces campeón mundial Petrósian, con quien García llegó a empatar y, más atrás, se los ve apareciendo a Robert Byrne, Najdorf y Elikases. En esa fortísima prueba Raimundo se ubicó apenas por debajo de la mitad de la tabla. 

De entre las muchas competencias que lo tendrían de protagonista, quizás lo más destacado haya sido su segundo puesto (desplazando al tercero a Panno, por aplicación del sistema de desempate) en el Magistral 60º aniversario del Club Argentino de Ajedrez de 1965, oportunidad en que ganó Najdorf, y en el que también fueron de la partida Schweber, Rubinetti, Jacobo Bolbochán, entre otros.

De ese tiempo deviene su mejor ubicación en el ranking de Chessmetrics, que lo presenta como el jugador N° 84 del mundo en noviembre de 1965 con un ranking de 2.575 puntos. 

Resultó quinto en el Zonal Sudamericano disputado en Río Hondo en 1966 y tercero empatado con Mecking en el de Mar del Plata de 1969, no pudiendo acceder al Interzonal en este último caso ya que cae con el brasileño en el desempate realizado en São Paulo (por 2,5 a 0,5). 

En Olimpíadas le toca debutar en el exigente segundo tablero en Tel Aviv´64, al que volvería en su despedida en Skopie72´, en ambas oportunidades disputando muchas partidas. Sería el primer suplente, aunque con pocos encuentros en su haber, en los otros dos Juegos en los que intervino: La Habana´66 (donde se daría su actuación más destacada) y Lugano´68. A lo largo de esta recorrida tendría un rendimiento mayor a la media, del 51,9%, producto de 20 triunfos, 18 empates y 16 derrotas.

Luego de una trayectoria de excelentes actuaciones, fundamentalmente a nivel nacional, García estuvo muy lejos de pensar en retirarse. 

Acorde a su edad, comenzó a participar en mundiales categoría senior, alcanzando el 17º puesto sobre 224 participantes, a un punto del vencedor,  en el desarrollado en Arco Di Trento, Italia, en el 2010, en el que se advirtió la presencia de varios GM (entre ellos Timoscenco; Ermenkov, Farago; Vaisser; Cebalo; Rajkovic; Suba, y Jansa).

A nivel local fue campeón senior del Club Argentino de Ajedrez en el 2011, año en el que  también triunfó en el campeonato panamericano de la especialidad disputado en Mar del Plata.

Su medio de vida se debió a su trabajo en la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires en la que se desempeño entre 1960 y 1991. Pero, desde muy joven, a fines de los 60, comenzó a dedicarse a la docencia ajedrecística, actividad que ya nunca más abandonaría. 

Uno de sus alumnos más destacados ha sido Alex Cuevas quien en el 2000 se clasificó múltiple campeón: de la Ciudad de Buenos Aires; argentino y panamericano en la categoría sub10. Entre los mayores, el GM Ariel Sorín y el MI Guillermo Llanos tomaron clases con García en sus respectivos comienzos.

También ejerció de periodista desde joven, comenzando en 1964 a escribir notas técnicas que lo llevaron a ser un asiduo colaborador de las revistas Ajedrez dirigida por Luis Palau; y Ajedrez de Estilo dirigida por Juan Sebastián Morgado. Asimismo colaboró con el portal Inforchess.com en su Inforchess Magazine y en su Yearbook.

Raimundo García fue un excelente jugador a lo largo de sus años mozos, con destacadas participaciones en campeonatos nacionales (incluido un triunfo) y reiteradas presencias en las delegaciones olímpicas argentinas. 

Pero hay otro hecho que lo vuelve un caso impar. Como se ha expresado, siguió, y sigue jugando, y a gran nivel, en la veteranía de su vida. El ajedrez ha sido, y es, un común denominador siempre presente. Es que hoy (a la hora de la sabiduría), como ayer (a la hora de los sueños), Raimundo García sigue evidenciando la necesidad vital de desplegar su talento en el mundo escaqueado.

 

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Pueden ver sus partidas ingresando al siguiente link


[1] En el campeonato habían igualado el primer lugar esos jugadores más Juan Carlos Klein quien, en el triangular para desempatar, queda eliminado. En el match por la corona Schweber gana las dos primeras partidas por lo que, con unas tablas en algunos de los siguientes cotejos, habría sido proclamado campeón. Pero García vence en ellos por lo que se debe librar una partida definitoria, en la que prevalece García quien, de ese modo, se alza con el primer puesto.

Raimundo García, el olímpico excampeón argentino y su vigencia a la hora de los sueños y de la sabiduría