Vasily Smyslov: en búsqueda de la armonía

Cuando Vasily Smyslov, pese a sus extraordinarias cualidades vocales, no calificó para formar parte como barítono en el ballet Bolshoi, de Moscú, la lírica perdió un magnífico exponente y el ajedrez ganó un verdadero campeón. Es que el gran “Vasia” decidió a partir de allí dedicar todos sus esfuerzos a la práctica profesional del juego, en el que ya destacaba como un maestro de excepción. Y aunque no abandonó su pasión musical, fue en el tablero donde alcanzó la gloria y el reconocimiento mundial.

 

 

Smyslov y Nigel Short

Por Horacio Olivera

Nacido en Moscú el 24 de marzo de 1921, Vasily Smyslov demostró un temprano talento para el ajedrez. Estimulado por su padre, un excelente jugador, ya a los diecisiete años era un maestro que se perfilaba como futuro integrante de la élite soviética.

Gran Maestro desde 1941, Campeón de Moscú en 1942 y 1944, segundo en el fortísimo torneo de Groningen 1946, subcampeón de la URSS en 1944 y subcampeón mundial en el famoso pentagonal de La Haya/Moscú  1948, culminó esta primera etapa de la que sería su larguísima y exitosa carrera con un brillante e inobjetable triunfo en el legendario Torneo de Candidatos de Zurich 1953, el el que se impuso con dos puntos de ventaja sobre su inmediatos seguidores Bronstein, Reshevsky y Keres.

Este triunfo le valió ser nominado desafiante de Botvinnik por la corona mundial. El match con el título en juego tuvo lugar en Moscú en 1954 y Smyslov resultó una dura prueba para el “Patriarca soviético”, quien debió esforzarse para mantener el equilibrio ante el excelente juego de su joven rival. Tras 24 partidas, el encuentro terminó igualado, reteniendo el campeón su cetro.

No obstante no haber logrado alcanzar el título, era evidente que Smyslov se encontraba en la cresta de la ola. Fue nuevamente subcampeón de la URSS en 1955 detrás de Geller y, en 1956, por segunda vez se convirtió en “challenger” tras ganar con solvencia el Candidatura disputado en Amsterdam.

 En 1957, otra vez en Moscú, volvió a dirimir fuerzas con Botvinnik, superándolo con claridad en esta ocasión (12,5 a 9,5) convirtiéndose merecidamente en el nuevo Campeón Mundial.

Moscú, 1954

El juego de Smyslov se caracterizaba por una sutil y profunda comprensión posicional, que traducía en sus partidas jugando con una asombrosa sencillez, lo que hizo que su juego fuera una y otra vez comparado con el de Capablanca. Por lo demás, él mismo admitió en alguna ocasión, que seguía en todo el legado del genial cubano. Buscador de la armonía en el tablero, solía comparar el ajedrez y la música, su otra pasión (era un barítono de primer orden), en tanto ambas disciplinas combinan elementos (movimientos, sonidos) en busca de belleza.

Su principal fuerza radicó siempre en el tratamiento de los finales, fase del juego en la que aún hasta hoy es considerado uno de los mayores especialistas de la historia. Según comentó su “archirrival” Botvinnik, su única debilidad radicaba en que confiaba demasiado en su talento para resolver los problemas de una partida directamente sobre el tablero, relegando en ocasiones la necesaria preparación teórica.

Cuando en 1958 Botvinnik hizo uso de su derecho a la revancha, la lucha sobre el tablero volvió a ser titánica, pero Vasily no logró evitar que el ex campeón recuperara su título, al caer por 12,5 a 10,5.

Campeón del mundo

Pero la carrera ajedrecística de Smyslov estaba lejos de concluir. Aún joven y con sus capacidades a pleno, continuó destacándose a lo largo y ancho del mundo en competiciones de altísimo nivel. Por solo nombrar algunas de sus actuaciones más brillantes, se adjudicó los torneos de Amsterdam 1964, La Habana 1965 y Montecarlo 1969, además de otros primeros puestos y lugares de privilegio en muchos certámenes más. Fue, obviamente, varias veces representante olímpico de su país.

El paso del tiempo pareció no hacer mella en su enorme talento, y apelando a su experiencia y sabiduría a una edad en la que muchos maestros ya piensan en el retiro, alcanzó un magnífico segundo lugar en el Interzonal de Las Palmas 1982, cuando ya contaba con 61 años. Clasificado debido a ese éxito para los matches de Candidatos, continuó su racha victoriosa al empatar en cuartos de final con el alemán Robert Hubner (¡casi 30 años menor que él) y verse favorecido por un sorteo que lo llevó a la semifinal. En la misma se enfrentó con el húngaro Zoltan Ribli (¡también 30 años menor!), a quien derrotó 6,5 a 4,5, haciendo gala de un ajedrez espectacular y avasallador, demostrando encontrarse en gran forma.

Smyslov y Alexandra Kosteniuk

Pero en la final debió enfrentarse al prodigio azerí Garry Kasparov quien, camino a la cúspide de su espectacular trayectoria, lo derrotó sin atenuantes.

Ya retirado de la actividad de nivel superior, tuvo aún tiempo de coronar su fenomenal y extensa carrera al consagrarse como el primer Campeón Mundial Senior, en Bad Worishofen 1991.

Vasily Smyslov dejó obra escrita, entre la que se destacan sus libros “125 partidas selectas”, “El virtuoso de los finales” y, fundamentalmente, “Teoría de los Finales de Torres”, un manual que durante muchos años ha ayudado a los ajedrecistas a internarse en los laberínticos caminos de tan ardua etapa del final de partida.

Entre sus aportes a la teoría de aperturas, son vastamente conocidas las “Variante Smyslov” en el Gambito de Dama Aceptado, en la Defensa Caro Kann y en la Defensa Grunfeld.

Este venerado Gran Maestro, que compartió su pasión por nuestro juego con el incomparable amor que sintió por la música, falleció en Moscú, a los 89 años de edad.

 


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