Damián Reca, el primer campeón argentino de ajedrez

Semblanza incluida en el libro La generación pionera (1924-1939), de Sergio Negri y Enrique Arguiñariz, Senado de la Nación, 2012.

Imagen de Damián Reca.

Damián Reca nació en la ciudad de La Plata en 1894, pero se radica en Buenos Aires en 1919, donde desarrolla su carrera ajedrecística, ingresando a la primera categoría del Círculo de Ajedrez en 1920.

En 1921 fue séptimo (entre dieciocho) en el Primer Torneo Sudamericano de Carrasco (Uruguay). En 1923 ganó el Torneo del Círculo de Ajedrez de Vélez Sarsfield. Reca tiene el honor de ser el primer Campeón Argentino de Ajedrez (1921), tras haber ganado el Torneo Nacional organizado por el Club Argentino de Ajedrez.

Ese año se hizo un pentangonal con los primeros de ese Gran Torneo Nacional: Reca, Villegas, Grau, Lynch e Illa y, sumando los resultados de esa fase con los de la anterior, se produce un empate de Reca con Benito Villegas. Se hace un match, en el que Reca lo derrota con cuatro partidas ganadas, una perdida y dos tablas, por lo que se convierte en el primer campeón argentino de la historia.

Reca volvería a conquistar el título argentino en 1923 (ante Villegas, nuevamente, al que derrota por 5 a 3), en 1924 (en el que no es desafiado dado que el torneo respectivo[1] lo había ganado el checoslovaco Réti) y en 1925 (al batir a Lynch por 5½ a ½).

En 1926 es derrotado por Grau (5 a 3), en 1927 gana el Torneo Mayor (pero no lo enfrenta a Grau, por lo que queda como subcampeón).

Reca, más allá de los campeonatos nacionales que lo tuvieron siempre como uno de sus principales animadores en la década del 20, empató el segundo lugar en el Torneo Sudamericano disputado en Montevideo en 1925.

Es, asimismo, el autor de una excelente monografía sobre la Defensa Caro Kann donde habla, entre otras cosas, de la Variante Reca en el Ataque Panov.[2]

Yendo a su rendimiento olímpico digamos que en los Juegos de 1924 Reca participa del Grupo 1 preliminar, donde obtiene un destacado segundo lugar. Termina invicto en esta etapa con dos triunfos y tres empates. En su debut absoluto iguala con el letón Matisons, gana en la rueda siguiente, luego hace dos tablas y vence en la ronda definitiva. Queda a sólo medio punto del vencedor de la zona, que fue el mencionado jugador de Letonia, quien es el que pasa a la final en la que se consagraría como campeón mundial amateur. En la fase consuelo, en la que los nuevos resultados se acumularon con los anteriores, Reca empata los puestos 8º-13º, entre cuarenta y cuatro jugadores, con una performance de 50% en esta etapa, ya que gana tres partidas, empata dos y pierde otras tres.

En el tramo final de la prueba Reca disminuye bastante su rendimiento, ya que obtiene un punto sobre tres posibles. De haberlos obtenido todos, hubiera alcanzado el primer lugar, ya que esa diferencia de dos unidades es la que lo separó del checo Hromádika, con quien Reca había empatado en la preliminar y al que había precedido en esa fase.[3]

En los Juegos de 1928 Reca, de nuevo, si bien comienza bien, vuelve a caer en su rendimiento en el tramo final. Es que, jugando de segundo tablero, principia ganando dos partidas, para luego perder otras tantas en esa misma posición. Se lo coloca entonces en el cuarto tablero, recuperándose con dos triunfos y dos empates, vuelve al segundo tablero, con otras dos igualdades, para caer estrepitosamente al final: ¡0 en 3! (En esta nefasta seguidilla tuvo tres rivales de nota: Petrovs y Frydman, en el segundo tablero, y Stolz, en el primero). Con lo que Reca sumó seis puntos en trece (46,2 %) a raíz de sus cuatro triunfos, cuatro empates y cinco derrotas.

En ambas competencias olímpicas, Reca alcanza nueve triunfos y nueve  empates y cosecha ocho derrotas, todo muy parejo, para llegar a un rendimiento del 51,9 %.

Martínez Estrada trazaría la siguiente semblanza de Reca: “Cuando Damián Reca llegó al Círculo de Ajedrez, había ya muchas figuras preclaras, artistas consagrados: Rolando Illa, Valentín Fernández Coria, Benito Villegas, Julio A. Lynch y, como un efebo portador de brillantes destinos, Roberto Grau. De 1918 a 1920 se realiza entre nosotros un movimiento de superación sobre bases firmes y nuevas. Palau, De Witt, Guerra Boneo, Belgrano Rawson y, poco después, Nogués Acuña, Maderna, Guimard, Bolbochán, Piazzini y Pléci traen con la juventud y el entusiasmo una conciencia más escrupulosa y una exigencia más imperativa de estudio a fondo del juego, de analizar, de formarse un estilo propio. Entonces los viejos maestros que habían alcanzado su cenit dentro de un juego casi exclusivamente intuitivo, pragmático y personal, pasan a segundo término, y estos muchachos avanzan resueltamente mucho más lejos que los maestros. Al final de unos y al comienzo de otros, se tenía la penosa impresión de la decadencia y el agotamiento cuando se trataba de nuevos valores frente a los otros. Puede decirse que así como el Club Argentino representó la época clásica de nuestro ajedrez, el Círculo congregó a los románticos e hipermodernos. La llegada de Reca al Círculo desde La Plata señala esta segunda época. Él trajo una exigencia nueva. Sin alcanzar entonces el juego de Grau y Palau, Reca era considerado como un maestro. Sus comentarios despertaban un interés particular y se sabía que muy pronto adquiriría la seguridad y la elegancia de sus mejores tiempos. Con su tenue rojez de cardíaco que daba a su rostro de ángulos góticos una dura bondad de doncella inaccesible, apoyado en un codo y fumando sin tregua, daba la impresión de una magistral seriedad y de un aplomo de veterano. Si alguna palabra puede sintetizar su influencia y su estilo, sería ésta: dignidad”.

Para Chessmetrics 1925 fue el  mejor año para Reca ya que en febrero queda en la posición número 56 del orbe y en marzo alcanza los 2.463 puntos, que es su mejor promedio personal en la historia.

Además de todo esto, Damián Reca fue socio e hincha del club San Lorenzo de Almagro donde logró que, a partir de 1931, el ajedrez se incorpore como disciplina deportiva, transformándose en su primer profesor. Ese mismo año San Lorenzo se afilió a la Federación Argentina de Ajedrez integrando el propio Reca la primera Subcomisión de la especialidad.

En contemporaneidad a la finalización de este libro, en el 2011, es decir, a ochenta años de que Reca se sumó a su amado San Lorenzo, esta entidad honra su memoria al inaugurarse el 14 de noviembre la Casa del Ajedrez Damián Reca.[4]


[1] La modalidad en esa época consistía en que el ganador del Torneo Mayor tenía el derecho de retar al campeón vigente quien, para ser destronado, debía ser vencido en un match directo.

[2] Este Ataque responde a la siguiente conocida secuencia: 1. e4 c6; 2. d4 d5; 3. exd5 cxd5; 4 c4.

[3] En la performance general en París, Reca alcanza un 57,7% de rendimiento.

[4] La cual, lamentablemente, no ha tenido debida continuidad (aclaración que debe hacerse ahora, y que no forma parte del libro pues responde a una situación verificad con posterioridad).

 

Damián Reca, el primer campeón argentino de ajedrez
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