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Cuando los genios se odian

Cuando los genios se odian

Dusseldorf, 1908. El Dr. Siegbert Tarrasch acaba de ingresar al lujoso hotel en el que los organizadores alemanes planean poner punto final a su enemistad con el Campeón del Mundo de ajedrez, el Dr. Emanuel Lasker, antes del inicio del match por el título que los enfrentará. Con su proverbial elegancia y altanería, Tarrasch cruza a paso vivo el lobby del hotel, dirigiéndose hacia donde divisa a Lasker, sentado en un cómodo sillón, fumando un puro. Se le acerca y sin mediar saludo ni cortesía alguna le espeta con voz vigorosa: “Ich habe nur zwei Wörter für Sie: Schach matt!”, retirándose de inmediato ante la azorada mirada del Campeón y los presentes.

Johannes Zukertort, la obsesión por llegar a la cima

Johannes Zukertort, la obsesión por llegar a la cima

Polaco de origen, fue médico de profesión, pero además dueño de enciclopédicos conocimientos, que incluyeron estudios de licenciaturas en química y psicología, como así también el dominio de al menos nueve idiomas. También se destacó como esgrimista y tirador avezado, habiendo servido con honores en el ejército prusiano. Hacía gala también de una prodigiosa memoria y, por ejemplo, decía recordar las movidas de todas sus partidas. Sin embargo, muchos historiadores han puesto en duda algunos de los conocimientos o aptitudes de este peculiar personaje, al no haberse hallado documentación que respalde tantos logros académicos y deportivos, los que solamente fueron difundidos a través de los dichos del mismo Zukertort .