Los reyes del ajedrez

El reciente match por el título mundial permite echar un vistazo a la historia de los títulos mundiales, desde Steinitz y Lasker hasta Anand y Carlsen, pasando por Fischer, Karpov y Kasparov.

Por Mariano Fraschini para página12

 

 

El reciente triunfo de Magnus Carlsen sobre el indio Viswanathan Anand ratificó el predominio del noruego en la elite ajedrecística. Con 24 años recién cumplidos, se trata de uno de los campeones mundiales más jóvenes de la historia. Sólo superado por el ruso Garry Kasparov, quien se convirtió en el rey del ajedrez mundial a los 22 años, Carlsen logró conservar el título conquistado el año anterior ante el mismo Anand, en un match más parejo que el anterior, en el que no faltaron emociones.

Los títulos mundiales en el ajedrez se deciden a partir de un match entre el campeón vigente y su desa-fiante. A lo largo de la historia, la cantidad de partidas que lo definieron fueron variando (algunas veces fueron 12, otras 24, en otros casos el ganador debía imponerse en 6 juegos, etc.), pero la expectativa que generan estos duelos en el mundo del ajedrez los convierten en una competencia muy atrayente. En estas partidas no intervienen sólo los factores deportivos, sino que en igual medida lo hacen los psicológicos, los físicos, los anímicos y la cuota de suerte, que siempre está presente.

El título oficial de campeón mundial se otorga desde 1886. Antes de esa fecha existieron grandes ajedrecistas que fueron considerados campeones, como el alemán Adolf Anderssen o el estadounidense Paul Morphi, dueños de un estilo romántico, caracterizado por la búsqueda de la belleza y de la estética por sobre el resultado. El primer campeón mundial de ajedrez, que retuvo su título entre 1886 y 1894, fue Wilhelm Steinitz, quien desarrolló bajo su reinado un estilo que contrastaba con los anteriores, más científico y menos arriesgado. A Steinitz lo sucedió Emannuel Lasker, quien logró vencer al austríaco en un match muy reñido en el que su juventud resultó una ventaja frente a la deteriorada salud del campeón. El reinado de Lasker duró 27 años (el más extenso hasta hoy), y su juego se caracterizó por ser posicional y estratégico. Se dice que su táctica se basaba en quedar en posiciones inferiores para luego contragolpear ante la confianza de su rival.

En 1921, un Lasker de 55 años se enfrentó a un promisorio joven cubano llamado José Raúl Capablanca, quien lo derrotó 9 a 5 y resultó invicto. Con un estilo posicional e intuitivo, que no requería de grandes preparaciones teóricas, Capablanca pasó a ser considerado el “genio del ajedrez” que logró vencer al “gran campeón”. Su dominio se estendió hasta 1927, cuando el maestro cubano sucumbió en un muy recordado match en Buenos Aires ante al ruso Alexander Alekhine. Todavía se comentan las anécdotas de un Capablanca amante de las fiestas y las grandes veladas, que subestimó la fuerza del maestro ruso que lo derrotaría en 34 cotejos. Luego de la victoria, Alekhine se negó a darle la revancha, una regla informal en esos tiempos, y decidió elegir desafiantes de menor cuantía. El estilo agresivo y de ataque del ruso contrastaba con el posicional del cubano; una virtual revancha hubiese permitido medir el choque de estilos en un enfrentamiento que, sin dudas, hubiese pasado a la historia.

El nuevo campeón, luego de defender en dos oportunidades su título mundial, cayó derrotado por el holandés Max Euwe, para luego recuperarlo (Euwe sí le dio la revancha) en 1937. Las peripecias de la Segunda Guerra Mundial impidieron el normal funcionamiento de estos certámenes, y en 1948 Alekhine falleció ostentando el título de campeón, único caso hasta ahora. A partir de esa fecha, comenzó el reinado de la Unión Soviética. Mijail Botvinnik, creador de la escuela soviética y artesano del juego ciencia; Vasily Smyslov, dueño de un juego de maniobras de excelencia; Mijail Talh, el mejor jugador de ataque que ha dado la historia, y los posicionales Tigran Petrosian y Boris Spassky fueron los reyes del ajedrez durante el lapso 1948-1972. Tanto el campeón como el desafiante llevaron, durante esos años, pasaporte ruso.

Pero cuando parecía que el poderío soviético duraría por décadas, emergió el talento más grande de la historia: Bobby Fischer. En un match recordado hasta hoy, convertido en película y en documental, el retador norteamericano venció a Spassky en un duelo que excedió lo deportivo e incluyó la cultura, la política y la diplomacia mundial en plena Guerra Fría. Para llegar a retar a Spassky, Fischer debió dejar en el camino a maestros como Larsen, Taimanov y Petrosian. Sin embargo, tras su resonante triunfo, el ajedrecista norteamericano abandonó el ajedrez y dejó en manos del ruso Anatoly Karpov el cetro mundial. La recuperación soviética fue más fácil de lo esperado y el reinado de Karpov duró diez años. Los matches con Viktor Korchnoi, en los que se jugaron cuestiones extraajedrecísticas que incluyeron parapsicólogos y brujos, es lo que más se recuerda de sus exitosas defensas.

En 1985, en plena Perestroika, Karpov cayó derrotado por un joven ajedrecista ruso, Garry Kasparov. En lo que fueron los matches más competitivos y emocionantes de la historia del ajedrez, el “genio de Bakú” logró imponerse en cuatro de ellos. En uno, con el resultado empatado, Karpov venció en la anteúltima partida y Kasparov hizo lo propio en la última. (En términos futboleros, sería algo así como hacer un gol a los 45 minutos del segundo tiempo y el empate en el descuento.) Sin lugar a dudas, se trató del duelo que mayor atención tuvo más allá del circuito ajedrecístico, comparable quizá con el de Fischer-Spassky. Kasparov y Karpov fueron en esos años sinónimos del propio ajedrez. Dos estilos contrapuestos, dos personalidades distintas, dos orientaciones políticas antagónicas les dieron vida a cinco matches que quedaron en la historia grande del juego ciencia.

A partir de 1993, luego del conflicto entre el campeón y la Federación Internacional de Ajedrez, el título mundial se dividió y emergieron campeones mundiales por varios lados. Desde esa fecha y hasta 2006, cuando se reunificó el título, fueron campeones los mencionados Karpov y Kasparov, los rusos Aleksander Jálifman, Vladímir Krámnik, el indio Viswanathan Anand, el ucraniano Ruslán Ponomariov, el uzbeko Rustam Kasimdzhanov y el búlgaro Veselin Topalov. El match entre este último y Krámnik, ganado por el ruso, fue el que reunificó la disputa mundial hasta hoy. Este dominó por pocos años la competencia mundial, hasta que fue desalojado por Anand. El resto es historia conocida. El joven noruego Magnus Carlsen fue el verdugo de Anand en 2013 y lo volvió a vencer este año. ¿Habrá sido la primera de la muchas defensas que tendrá que enfrentar? El tiempo dará su veredicto; mientras tanto, gocemos del juego del noruego.

* Maestro Internacional de Ajedrez y Politólogo.

Los reyes del ajedrez
Tagged on: