El ajedrez como sustituto de Dios, o algunas ideas de Pérez Reverte

Arturo Pérez Reverte, académico de número de la Real Academia Española, se dedica exclusivamente a la literatura desde 1994, luego de desempeñarse durante muchos años en el peligroso oficio de “corresponsal de guerra”. Ha dado y sigue dando, permanentes muestras de su amor por nuestro juego. Un claro ejemplo de ello es una frase suya de un artículo de la columna “Patente de corso”, que publica en su propia página web, en referencia a un torneo internacional disputado en España: “Para quienes, pese a ser jugadores mediocres como yo, hace tiempo sustituimos a Dios por el ajedrez -encontrando en éste más lógica y consuelo que en una plegaria, un altar o un confesonario-, ver a esos ajedrecistas en acción, inclinados sobre sus tableros, es como asistir a misa en una iglesia tranquila: algo que serena mucho el espíritu».

Por Horacio Olivera

saque3Dos obras de Pérez Reverte destacan por su contenido ajedrecístico, en línea con algunas de las novelas de Stefan Zweig y Vladimir Nabokov, en las que el juego tiene un papel preponderante. Pero, a diferencia de sus colegas, que ahondan en la trama psicológica y el drama, el español, fiel a su estilo, las inscribe en un rubro que domina a la perfección: la aventura y la intriga.

“La tabla de Flandes”, de corte policial, se basa en una pintura de un pintor flamenco del Siglo XV, que representa a dos hombres concentrados ante un tablero de ajedrez y en el que una joven restauradora detecta una inscripción oculta relativa, aparentemente, a un crimen. Intrigada, decide investigar un poco más y comienza a descubrir una trama detectivesca, lo que la obliga a pedir ayuda a un amigo y a un ajedrecista, pintoresco personaje en el que podemos encontrar semejanzas con la variopinta fauna que pueblan habitualmente los clubes de ajedrez. Lo interesante del relato es que la intriga va desarrollándose conforme la posición de la partida que se juega en el lienzo, a partir de la realización de movidas sugeridas por distintas pistas y develadas por el jugador de ajedrez. El final, desde luego, es sorprendente.

el_tango_de_la_guardia_viejatablaflandesEn la novela “El tango de la guardia vieja”, que mezcla el género romántico con la intriga internacional, el baile de tango y el ajedrez, Pérez Reverte sitúa el relato en diferentes épocas, las que se superponen a través del desarrollo. Un “match” por el campeonato mundial de ajedrez que se disputa en Italia, brinda marco a una historia de amor iniciada muchísimos años antes e interrumpida prontamente en contra de la voluntad de sus protagonistas. Las alternativas del encuentro ajedrecístico, íntimamente relacionado con esa historia de desencuentros amorosos, remiten a alguna que otra contienda verdadera y están contadas en extenso y con maestría por el autor. A diferencia de la otra novela, en esta no se pone énfasis sobre las jugadas en el tablero, sino que se relatan las circunstancias que rodean a los jugadores: psicología, nervios, preparación, etc.

Algunos “puristas” han deslizado algunas críticas sobre diferentes imprecisiones en cuestiones técnico/ajedrecísticas en las novelas pero, aunque las hubiera, no cabe duda que ambos libros son particularmente interesantes para quienes aman la literatura y el ajedrez, y encontrarán en ellos una rica mancomunión de ambas disciplinas y un muy agradable entretenimiento.

El ajedrez como sustituto de Dios, o algunas ideas de Pérez Reverte